domingo, 30 de abril de 2017

Placebo: "Amas sus canciones, pero no al cantante"

Placebo regresaba a Madrid casi dos años desde su última visita. Después de haber dejado de nuevo el listón muy alto con un concierto redondo que sirvió de presentación del álbum 'Loud Like Love' y de celebración por los 20 años cumplidos como banda musical. Ahora tocaba otro nuevo 'tour' de homenaje, en esta ocasión para conmemorar las dos décadas desde la publicación del primer disco: el homónimo 'Placebo'.

Placebo, logo

Placebo ha terminado siendo el grupo inglés surgido en los 90 más estable, fiable y duradero. Fue encuadrado con la etiqueta de 'britpop' junto a otros iconos musicales de las islas como Oasis, Blur, Suede, Elastica, Pulp u Ocean Color Scene, con los que coincidía más en la procedencia geográfica y menos en el estilo, dado que Placebo pronto marcó un camino distinto, más experimental y alternativo, ininterrumpido desde 1994 y con solo cambios en la percusión, pero conservando la dupla Molko y Olsdal como los cerebros creativos al frente del proyecto.

Curiosamente, del resto de compañeros de viaje a los que la crítica especializada sumó en la aventura musical de Placebo solo Ocean Color Scene se ha mantenido sobre los escenarios todos estos años, aunque perdiendo parte del éxito que llegaron a disfrutar, mientras que Suede, Pulp y Blur han regresado a lo largo del milenio para reeditar una segunda etapa más nostálgica que brillante, una era que también podrían firmar pronto los hermanos Gallagher, en esa esperada vuelta de Oasis que nunca acaba por fructificar.

Y es que mucho ha cambiado el mundo en estos 20 años, empezando por los gustos musicales del público, a los cuales se ha adaptado Placebo con variaciones en sus creaciones e introduciendo nuevos elementos que han modernizado el estilo de la banda, pasando por el propio crecimiento personal de los componentes y terminando por la pérdida del gran David Bowie, el padrino, el gran mentor de los inclasificables Molko y Olsdal.

Placebo en el WiZink Center (Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid) 
El vídeoclip Every You Every Me precedía a la entrada del grupo al escenario y Pure Morning servía de inicio al paseo distinto por la discografía de Placebo donde se iban alternando novedades, Jesus' Son, con caras B, caso de Soulmates, y viejas perlas rescatadas del joyero como I Know, cuya frase inicial define la opinión de mucha gente sobre la banda "you love the song but not the singer". Y es que la voz nasal y estridente sumado al aspecto andrógino y una eterna actitud displicente han hecho de Molko uno de los artistas más queridos y odiados a la vez del rock, de los que no dan lugar a la indiferencia.



Era una noche de contrapuntos, de mostrar lo que fue y será Placebo, de los guitarreos rabiosos propios de los noventa, con 36 Degrees o Without You I'm Nothing como representantes, a una etapa más recargada y menos oscura, con los teclados como elemento novedoso y abanderada por Devil In The Details y Too Many Friends, poniendo de nuevo el acento en la sexualidad y jugando al desconcierto: "My computer thinks I'm gay", cantaba Molko sin ruborizarse, aunque realmente la letra hable de la falsa sensación de estar relacionado en este mundo aparentemente interconectado pero realmente vacío de vínculos de amistad.


Igual de desconcertante y estimulante era el repertorio, muchos de ellos con velocidades distintas a la versión de estudio, con saltos constantes en el tiempo, de una etapa a otra, evidenciando la riqueza del grupo a lo largo de los años y resumidas en el corte Twenty Years, el sencillo elegido para promocionar en su momento el recopilatorio y que se está convirtiendo en uno de los temas más esenciales del grupo, aunque esta vez sonara de forma casi irreconocible, pero igualmente atractivo.

El primer bloque del concierto acababa con un póquer de lujo formado por Slave To The Wage, Special K, Song To Say Goodbye y The Bitter End, ambas premonitorias por anunciar el descanso, que no el final del espectáculo.

Placebo, Madrid, Palacio Deportes,

En una noche dedicada al primer trabajo del grupo no podían faltar algunos de sus cortes más significativos con los que componer el bis: Teenage Angst, en versión pausada, y Nancy Boy devolvían al público a finales del siglo XX para continuar con Infra-red, del disco 'Meds', sorprendiendo con la elección y por olvidar alguno de los grandes himnos que han elevado a este grupo a los altares del rock alternativo. Para terminar, y como viene siendo habitual, la versión del Running Up The Hills hacía de colofón, sonando mejor que nunca, incluso que cuando la popularizó Kate Bush en los ochenta. Un broche de oro para un espectáculo de más de dos horas.

Placebo hacía honor a su nombre, produciendo un efecto tremendamente favorable en una audiencia que lleva acompañando fielmente 20 años a Molko y Olsdal, amando sus canciones y a sus componentes, empezando por su enigmático cantante, cuya simpatía y cercanía crece con los años, y siguiendo por ese larguirucho bajista sueco que ha encontrado en un Madrid multicolor su segundo hogar.

jueves, 16 de marzo de 2017

Volkov logró el triple más largo de la historia ante Sabonis

El desenlace en 1989 en el segundo partido de la liga soviética entre el Budivelnik Kiev y Zalgiris Kaunas no solo es parte de la historia del baloncesto soviético sino también del deporte universal, tanto por la importancia de los protagonistas que lo vivieron -Alexander Volkov, Rimas Kurtinaitis y Arvydas Sabonis-, como por el triple anotado sobre la bocina, el recordado como el más largo de toda la historia.

Zalgiris - Budivelnik, segundo partido de la Liga soviética 1988-89

El Zalgiris había tomado en 1984 el relevo al CSKA Moscú como el gran dominador de la liga soviética. Los moscovitas habían sumado 15 títulos casi consecutivos, desde 1969 a 1985, con el leve paréntesis del Spartak Leningrado en 1975. La presencia de Sabonis en Kaunas a partir de 1981 se tradujo en tres campeonatos y dos subcampeonatos, en un duelo a tres bandas junto a CSKA y Budivelnik Kiev, quienes pese a haber contado al imponente ruso Tkachenko, hasta 1982, y al prometedor Volkov, desde 1981, siempre se quedaban con la plata como mayor botín.

Budivelnik - Zalgiris, la final a tres partidos
El play-off por el título del curso 1988-89 medía en una inédita final a Zalgiris y Budivelnik, dos clubes acostumbrados a vivir bajo la sombra del CSKA moscovita, siendo el Zalgiris los favoritos por las tres ligas sumadas entre 1985 y 1987, y por contar con algunos de los pilares de la potente selección de la U.R.S.S., como los lituanos Kurtinaitis y Sabonis.

Budivelnik, que también contaba con dos grandes estrellas como los ucranianos Volkov y Belostenny, quien más tarde fue el primer jugador soviético en participar en la ACB española, sorprendió en el encuentro de Kiev, llevándose los ucranianos el primer partido de la serie con un ajustado 97-94.

El campeonato se podía decidir en Kaunas en el segundo partido previsto para el 25 de abril de 1989 o vivir un tercer episodio. Tan igualado iba el encuentro que Zalgiris, que ejercía de local y contaba con la ausencia de Sabonis por lesión pero con su presencia en la grada, empató a falta de pocos segundos con un lanzamiento de tres puntos de Kaprikas.

La última posesión correspondía a Budivelnik, Volkov tomó la responsabilidad y con los segundos agotándose se levantó desde el exterior, a una distancia mayor de 10 metros y en posición frontal, e introdujo el balón limpiamente en la cesta rival. Los colegiados no dieron validez a la canasta por considerarlo fuera de tiempo y el partido prosiguió con una prórroga, siendo Kurtinaitis el encargado de aumentar la renta para los suyos en el tiempo extra y conducir a los de Kaunas a un 98-93 que nivelaba la eliminatoria.



El tercer partido debía disputarse pocas horas después, justo al día siguiente, con el oro en juego para el ganador, pero la Federación decidió, tras revisar la legalidad del triple que había anotado Volkov, otorgar el campeonato al Budivelnik Kiev, primero en su historia y que llegó de la mano de un triple lejanísimo de Volkov y muy largo, no en distancia sino en tiempo, ya que duró un día en ser considerado canasta.

viernes, 3 de marzo de 2017

Garci hizo que Sporting y Atlético se llevaran un Oscar

El fútbol y el cine han sido durante décadas dos de los grandes referentes de ocio en la sociedad española. Si hubiera que citar al partido más cinematográfico de la historia de la Liga, este sería el Sporting contra el Atlético, concretamente el que se disputó en Gijón en 1981.


Sinopsis
‘Volver a empezar’ es una película dirigida por José Luis Garci que habla del regreso a España, concretamente a Asturias, de un célebre escritor, incluso agraciado con el Nobel de Literatura, que habitualmente vive en Estados Unidos debido al exilio. Esta vuelta al hogar es a la vez al pasado, a los recuerdos de personas y lugares que le marcaron en su vida. Todo ello con un tono nostálgico y melancólico, acrecentado con el 'Canon en Re mayor' de Pachelbel que no deja de sonar, al igual que el ‘Begin The Beguine’.

El fútbol rodea a 'Volver a empezar'
En ese paseo reposado por su vida en imágenes que realiza el actor Antonio Ferrandis, y donde incluso asoma un amor de juventud interpretado por Encarna Paso, destacan las vistas de la ciudad de Gijón, de Cudillero y una gran pasión por el fútbol, salpicando de escenas todo el metraje, con visita incluida al Mareo, vivero de grandes futbolista, y al Estadio El Molinón, en plenas obras con motivo del Mundial de España 82 y terminando por la asistencia a un partido de la Liga al propio estadio gijonés.
Volver a empezar, fútbol,

Esta devoción por el fútbol del personaje principal de la historia es un reflejo de la afición del director José Luis Garci, quien filmó parte del encuentro disputado el 29 de marzo de 1981 entre el Sporting ante el Atlético para usarlo en la película. En dicho partido los gijonenses se impusieron por 3-0, con goles de Cundi, Ferrero y Antonio Maceda, el cual también aparece fugazmente en la película, señalado por el discurso del actor José Bódalo como la gran promesa del fútbol nacional que acabó siendo, tanto en el Sporting, la Selección, como en el Real Madrid.

Curiosamente, José Bódalo, en su rol como actor secundario, hace las veces en el film de exjugador del Sporting, al igual que Ferrandis. Un papel, el de futbolero, que no le debió suponer mucho esfuerzo de asimilar, dado que Bódalo tuvo mucha devoción por el fútbol, haciendo sus pinitos incluso como jugador y dejándose la garganta como aficionado, siendo hincha tanto del Rayo Vallecano y del Real Madrid. Incluso sus cenizas estuvieron cerca de ser esparcidas por el Santiago Bernabéu, aunque finalmente reposaran en un columbario del cementerio de la Almudena.

José Luis Garci, pasión por la rojiblanca
La elección del Sporting y Atlético para la película no es casual. Y es que, además de compartir sendos clubes los colores a rayas rojas y blancas, también ocupan el corazón del cineasta madrileño de raíces asturianas. Dos equipos cuyas aficiones guardan, curiosamente, una gran relación.



El primer Óscar del cine español
Posteriormente, y pese a que las críticas no fueron del todo favorables al principio, ‘Volver a Empezar’ representó a España en la gala de los Oscars de 1983, siendo la primera película española de la historia en recibir la estatuilla de la Academia del Cine de Hollywood, una recompensa bañada en oro y vestida de rojiblanco por Garci.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...